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la presencia del otro es mi presencia

El antropólogo brasileño Eduardo Viveiros de Castro, estudiando el perspectivismo amerindio, arriba por comparativa con la sentencia cartesiana del cogito ergo sum desde el abordaje de la percepción subjetiva de las comunidades originarias del Amazonas, a una idea del pienso porque otro piensa o soy porque otro es.

Esta relación entre los sujetos invita al participante a reflexionar sobre su presencia activa como factor modificante de la subjetividad ajena y, a su vez, sobre la presencia de la otra persona constituyendo la subjetividad propia. Refleja, al mismo tiempo, la fragilidad de las relaciones interpersonales donde el solo desplazamiento de uno de los individuos puede borrar la traza del otro.

La obra se desarrolla en una instalación en una sala dividida en dos sectores. Cuando dos participantes ingresan cada uno a un sector, en un monitor se ven a sí mismos en el hueco que genera la presencia del cuerpo del otro.

Montaje

Cada sector (A y B) tiene en el extremo una pantalla CRT y una cámara sobre ésta. El lado A muestra en pantalla lo que registra la cámara A, solo que esta imagen es recortada por lo que registra la cámara del lado B y viceversa.

La presencia del otro es mi presencia, esquema del montaje

La instalación necesita de una sala de al menos 4 m de ancho por 2 m de largo, dividida a lo ancho por una pared móvil blanca. Contra esta pared, habrá dos televisores opuestos y una cámara encima de cada uno, según el esquema a continuación. También es necesario que la sala pueda iluminar las paredes con lámparas puntuales.

La presencia del otro es mi presencia, planta de la sala

Materiales

CantidadElementoObservaciones
2Cámara de vigilancia analógica
2Televisor CRT 29”
2Mesa o estandarte para TV
2Mezcladora de video analógica
6Cable RCA
6Cable prolongadorDependiendo de la cantidad y disposición de las tomas eléctricas
2Zapatilla eléctrica